En España nos encontramos a la cola
de la Union Europea en cuanto a la utilización
de la bicicleta como vehículo de transporte
habitual.
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En España tenemos ciclistas de la talla
de Indurain y Lejarreta, pero aun así nos
encontramos a la cola de la Union Europea en cuanto
a la utilización de la bicicleta como vehículo
de transporte habitual. El 4% de nosotros utiliza
la bicicleta 1 o 2 veces por semana frente al
8% de los franceses, 17% por ciento de los Italianos,
29% de los Belgas, y el 33% de los Alemanes. Los
Daneses y los Holandeses juegan en una liga aparte,
ya que el 50% y el 66% respectivamente, que sin
duda alguna son 2 de los países de nuestro
planeta que más han avanzado en esto de
usar la bicicleta a diario.
También podemos estudiar el recorrido
medio en kilómetros que realiza cada ciudadano
Europeo: El francés hace alrededor de 90
km al año en bicicleta , el belga 320,
y el alemán 300. El danés y el holandés
vuelven a tomar el liderazgo con 950 y 1000 km
anuales respectivamente. ¿El español? Pues
24 km. Si estudiamos los dos extremos vemos que
por cada 1000 habitantes en España hay
230 bicicletas en comparación con las 700
bicicletas de cada 1000 holandeses.
Una de las razones para que los Españoles
estemos en la cola Europea es la escasa tradición
que hay en el país para desplazarse habitualmente
sobre dos ruedas y las pocas vías habilitadas,
es decir, carriles bici. Esto justifica parcialmente
la distancia respecto a Europa.
Estudios realizados por la EU también
indican que la falta de las condiciones necesarias
es lo que impide moverse en bicicleta junto con
la densidad de tráfico automovilístico
y la falta de respeto de los automovilistas hacia
los ciclistas.
Sin embargo, la situación esta empezando
a cambiar. La UE ha puesto exigencias en materia
medioambiental a todos los estados miembros lo
que ha provocado que los municipios hayan comenzado
a incentivar el transporte público y la
bicicleta. La UE tiene un compromiso para reducir
emisiones de gases de efecto invernadero lo que
lleva a todos los gobiernos a replantearse su
política de transportes. Esta deberá
ir orientada hacia una mejora en los transportes
públicos pero también en mejorar
las condiciones para que se pueda utilizar la
bicicleta en los centros urbanos. En España,
que todavía tenemos un largo camino por
recorrer, debemos respaldar y fomentar proyectos
y conductas en favor del uso de la bicicleta no
solamente con fines recreativos los domingos sino
para su uso diario.